Trump valora su relación con el líder norcoreano Kim Jong Un y tiene la intención de realizar un contacto final.

Washington, 1 de abril (Sputnik) .- En un reciente comentario sobre su relación con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó un optimismo renovado, afirmando que su vínculo personal con el mandatario norcoreano había sido beneficioso y constructivo. Durante un encuentro con la prensa celebrado en la Casa Blanca, Trump afirmó que tiene «una muy buena relación» con Kim, destacando que hay una comunicación fluida entre ambos líderes, algo que él considera esencial para fomentar la paz y la estabilidad en la región.
«Me llevo muy bien con él», declaró Trump, añadiendo que «es una nación nuclear maravillosa», lo que evidencia su deseo de gestionar un acercamiento positivo. «Es un hombre muy inteligente. Lo conocí muy bien … probablemente hagamos algo en algún momento», agregó el presidente, sugiriendo posibles futuras interacciones con Pyongyang que podrían llevar a avances diplomáticos.
Este discurso de Trump llega después de que en febrero pasado, el presidente estadounidense mencionara que sus buenas relaciones con Kim Jong Un representarían una ventaja para todas las partes involucradas. Esto demuestra su continua inclinación a considerar la diplomacia como un enfoque viable, especialmente después de un periodo de tensiones en la península coreana. Desde su mandato anterior, Trump ha estado buscando establecer líneas de comunicación abiertas con el régimen norcoreano, y parece estar preparado para reanudar el contacto tras una inversión estratégica realizada el 20 de enero.
El momento más significativo de su relación tuvo lugar el 12 de junio de 2018, cuando ambos líderes se encontraron por primera vez en Singapur. Este cumbre histórica marcó un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, donde ambos mandatarios se comprometieron a trabajar hacia la desnuclearización de la península y la normalización de las relaciones bilaterales. Aunque existía un alto grado de expectación, el proceso de distensión comenzó a desmoronarse posteriormente, lo que llevó a una serie de altibajos diplomáticos.
La segunda reunión entre Trump y Kim tuvo lugar en Hanói a fines de febrero de 2019 y, desafortunadamente, concluyó abruptamente sin llegar a un acuerdo, lo que generó frustraciones entre los funcionarios de ambas naciones. Pese a ello, hubo promesas de continuar las negociaciones en el futuro, pero el cúmulo de retos a nivel diplomático dificultó el progreso. La tercera cumbre no planificada se celebró el 30 de junio de 2019 en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, donde se comunicó que reanudarían las conversaciones en las semanas siguientes.
A pesar de las altas expectativas, el proceso de negociación se encontró con grandes obstáculos, reanudándose solamente a principios de octubre del mismo año. Sin embargo, Corea del Norte declaró que las negociaciones fueron un fracaso debido a la postura de Estados Unidos, resultando en lo que figuradamente se describió como «una mesa vacía con cajas». Estas experiencias resaltan tanto los desafíos como las posibilidades que persisten en la diplomacia estadounidense hacia el régimen norcoreano. (Sputnik)