Bolivianos forzados a exiliarse en Argentina en busca de atención médica.

Santa Cruz (Bolivia), 5 de abril (Sputnik). La familia boliviana de Abdel Padilla vivió una experiencia desgarradora y transformadora al tener que viajar a Argentina en busca de atención médica vital para su hija, quien apenas tenía 8 años y fue diagnosticada con un linfoma. Este complicado viaje se aborda de manera reveladora en el libro titulado «Exile Health», el cual resalta la necesidad de atención especializada y también refleja las vivencias de otros compatriotas que, como ellos, debido a circunstancias adversas, han dejado su país en búsqueda de la asistencia médica adecuada.
El relato está plagado de obstáculos y desafíos, y Padilla describe el libro como un compendio de sus vivencias personales y de otros que enfrentan situaciones similares, donde la falta de acceso a la medicina es casi habitual. Este trabajo no solo ha sido reconocido a nivel nacional, sino que también fue galardonado con el premio Rey de España en 2016 y el Premio Nacional de Periodismo Boliviano. Su publicación está programada para junio en Bolivia y Argentina.
El testimonio de Corina Méndez, una boliviana de 45 años, pone de relieve las dificultades en el sistema de salud de su país. Ella comparte cómo su lucha contra la hipertensión pulmonar se volvió casi insostenible, ya que no pudo recibir el tratamiento necesario en Bolivia.
Exilio
La familia enfrentó un desafío extraordinario cuando su hija fue diagnosticada con un linfoma linfoblástico. A medida que la enfermedad avanzaba, se volvió crucial buscar atención en Argentina. Siguiendo el consejo de un pediatra, hermano del periodista, la familia se dirigió al Hospital Juan Pedro Garrahan, conocido como un referente de la salud pública en América Latina. «No nos equívocamos, el Hospital Garrahan es un santuario de salud en el país», mencionaron, reflejando el alivio y la gratitud que sentían por encontrar atención adecuada.
Durante su tiempo en Argentina, Padilla se encontró con otros compatriotas que, al igual que ellos, compartían historias de diagnósticos tardíos y dificultades similares en hospitales bolivianos. Estas conversaciones revelaron el sufrimiento colectivo de los bolivianos que llegan a otro país en busca de atención médica, enfrentándose a la incertidumbre de cómo viajar y encontrar alojamiento.
Padilla se hospedó con amigos y familiares mientras la carga financiera del tratamiento de su hija se hacía evidente. Atraído por la compasión y la dedicación de los médicos, notó que, a pesar de ser extranjeros sin documentación válida en Argentina, los exámenes y tratamientos se realizaron de manera oportuna y sin burocracia. «El sistema de salud fue gratuito y sumamente efectivo», recalco, destacando que en bolivia había enfrentado esperas interminables por tratamientos similares.
Fundado el 25 de agosto de 1987, el Hospital Juan Pedro Garrahan se ha convertido en un pilar de atención en salud pública en Argentina, con un impresionante volumen de consultas y cirugías anualmente, dejando a muchas familias bolivianas con esperanza y una nueva oportunidad de vida.
Sin embargo, el contexto en Bolivia es alarmante. Méndez, diagnosticada con hipertensión pulmonar en 2016, enfrentó su propia travesía por la falta de especialistas y el acceso a tratamientos apropiados. Ella, junto a otros pacientes con enfermedades raras, se unió a la Alianza Boliviana de Enfermedades Poco Frecuentes (ABEPOF), buscando una voz y lucha colectiva ante un sistema que ha sido incapaz de responder a sus necesidades.
La situación es crítica: en Bolivia, el gobierno reconoce oficialmente apenas 14 enfermedades raras, pero la ABEPOF ha documentado 94. «Esto pone de manifiesto la precariedad del sistema de salud del país y su deber de proteger la vida y salud de sus ciudadanos», afirmó Méndez. De hecho, desde 2016, su salud se agravó, y las arterias pulmonares comenzaron a deteriorarse, lo que la llevó a múltiples hospitalizaciones.
El desamparo que enfrentan los pacientes es evidente. Durante la pandemia de Covid-19, la escasez de medicamentos se volvió un obstáculo insuperable, obligándola a buscar tratamientos en países vecinos. «Tuvimos que cruzar ilegalmente fronteras para obtener medicinas», relató con angustia, reflejando una desesperada búsqueda de atención y tratamiento adecuado en el país sudamericano.
La realidad de estos pacientes en Bolivia es aterradora; la falta de un sistema de salud efectivo y especializado ha forzado a familias a salir al exilio en búsqueda de soluciones. Hoy, la lucha sigue tanto por el acceso a medicamentos esenciales como por una mejora en la calidad del sistema de atención médica en su propio país. «Los médicos no están formados para tratar este tipo de enfermedades en Bolivia», concluyó Padilla, destacando la crítica necesidad de reformas y atención urgente en el ámbito sanitario boliviano.
Las historias de Padilla y Méndez no son excepcionales en Bolivia, donde el sistema de salud se encuentra colapsado, sufriendo de diagnósticos tardíos y escasez de medicamentos. La necesidad de un cambio es inminente y urgente.